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BREVE SEMBLANZA HISTÓRICA DE IRÚN Y DE LOS IRUNDARRAS
Irún es ciudad de muy larga y densa historia, tanto en la región del Bajo Bidasoa, como en España y Francia.
Originalmente, era la zona marítima de los vascones, pueblo de origen netamente pirenáico, cuyo territorio comprendía más o menos aproximadamente las actuales Navarra, Huesca y Zaragoza occidentales y Rioja oriental. Limitaba hacia el Oeste con tribus de diferente etnia, emparentados con los cántabros y quizá con aportes célticos, afincados desde antíguo en las zonas actualmente conocidas como "País Vasco", bien diferenciadas en la antigüedad como tierras de los várdulos, autrigones y caristios, que corresponderían aproximadamente con los actuales territorios de Guipúzcoa, Vizcaya, Álava, Cantabria oriental y Rioja occidental.
Hablaban un idioma, hoy conocido como "euskera", puramente propio de la península ibérica, cuya filiación lingüística no está clara, pues no poseía cultura escrita, aunque es indudable su arraigo ibérico. Esto no quiere decir que fuera exactamente lo que conocemos como "idioma ibérico", también muy mal conocido y seguramente no unitario, aunque en este caso sí existió una cierta cultura escrita, probablemente tomada del mundo mediterráneo, lo que no impide que las lenguas ibéricas, incluido el "euskera", parece que sean realmente de origen norteafricano.
En todo caso, parece que en Europa y norte de África primitivas se hablaban unas variedades de lenguas pre-indoeuropeas, posiblemente emparentadas entre sí, cuyos restos bien pudieran percibirse en el euskera que conocemos hoy (con seguridad, casi no sabemos nada del de aquéllas remotas épocas), en los demás idiomas ibéricos, en el bereber, etc. extendiéndose por el Este quizá hasta el Cáucaso. Estas venerables antigüedades quizá nunca se podrán desvelar, pero plantean un interesantísimo desafío a los investigadores. Inscripciones ibéricas que aún no han podido ser descifradas con certeza, pudieran encerrar algunas pistas.
En la época romana, tras un primer período de choque, los vascones se incluyeron dentro del mundo romano (contrariamente a los cántabros, várdulos y tribus emparentadas), tomando incluso partido en las luchas de la república, entre Mario y Sila, y apoyando a Pompeyo, frente a Sertorio, lo que les valió el reconocimiento de aquél. Hasta tal punto llegó esta romanaización que historiadores y geógrafos de la época los calificaban de "más romanos que los romanos", lo que parece confirmado por los muchos testimonios de su presencia en las legiones romanas, formando cohortes enteramente vasconas, principalmente "equitatas" (montadas), pues eran extremadamente apreciados por los romanos, como hábiles y consumados jinetes, con sus célebres caballos autóctonos, conocidos como Thiledones, Thieldos, o Zieldos, (actualmente caballo en euskera se dice "Zaldi"), de cómodo y apreciado andar (ambladores) y de buena alzada (aproximadamente 1,60 a 1,70 m a la cruz), y sobre todo, sobrios, muy ágiles, resistentes y andarines.
Hoy, desgraciadamente están extinguidos, fundamentalmente por desidia y sucesivos y desordenados cruces durante siglos, aunque los primeros caballos llevados por los conquistadores a América debieron de ser, en gran parte, evolucionados descendientes de "Thieldos". Los actuales "Pottok" montaraces no son sus parientes, sino que se trata de una raza, también antígua, pero distinta. En cambio, sí podrían haber estado emparentados con los asturcones.
También parece probado que la Guardia Pretoriana de Augusto estuvo formada por vascones, así como las de algunos otros emperadores romanos posteriores.
A los vascones de entonces se ve que les iba lo militar y aventurero.
En aquélla época, Irún se llamaba Oeaso, Oiasso, Oiarso, u Oiasson, palabra de incierto origen y significado (podría tener relación con la actual palabra en Euskera "oiar"= bosque, selva), y fué un importante centro minero, punto de enlace con la Aquitania y puerto de comercio, principalmente de minerales, y de refugio, así como salida natural al mar de los vascones, y de la vía romana que desde César Augusta (Zaragoza), pasando por Pompaelo (Pamplona), salía hacia el mar del septentrión y hacia Aquitania por Oiasso.
Dan cuenta de ello los abundantes e importantes vestigios de la presencia romana y de la romanización encontrados en Irún y alrededores, que van desde necrópolis y templos, hasta un importante puerto, termas, numerosísimas minas excavadas en pura roca granítica, y gran puente sobre el río Bidasoa, además de la cantidad de ánforas y demás vestigios de la actividad comercial romana, encontradas en hallazgos submarinos en Fuenterrabía, justo en la desembocadura del Bidasoa.
El mismo nombre actual del río, Bidasoa, podría aludir a Oiasso: "La ruta a, o de, Oiasso", Bid-aso-a, de Bide = Camino o ruta, a Oiasso, o también Oeaso, y el artículo -a, en vasco... Y es que la ruta desde Pompelo a Oiasso terminaba bordeando ceñidamente el río desde varios kilómetros antes, a causa de la abrupta orografía..
Otra versión haría derivar el nombre del río del latín: "Via ad Oiasso". No nos pronunciamos ni por una versión, ni por otra. Es cierto que la misma palabra en Euskera actual "bidea", "el camino", parece segura aportación del latín...
Es cosa de ligüistas y aún están lejos de ponerse de acuerdo, en todo cuanto se refiere al Euskera y a las diferentes lenguas ibéricas y el impacto del Latín y su transformación en el Castellano primitivo .
Tras el hundimiento del mundo romano, muchos vascones, seguramente sobre todo los acomodados y cultos, como otros pueblos civilizados, fueron desplazados en parte no despreciable y se vieron obligados a refugiarse de los bárbaros y sus rapiñas en regiones más pobres, abruptas y agrestes, tales como la llamada "depresión vasca", conocida actualmente como "País Vasco", habitadas, como se ha dicho, por pueblos muy pobres y primitivos, de estirpe cántabra, enraizados en esos montes desde tiempo inmemorial, probablemente desde la prehistoria, y contribuyendo inicialmente así, estos vascones emigrados y recien llegados, a crear en parte esa característica dualidad histórica y actual entre pobladores del "beterri" (tierras bajas, costas) y de "goierri" (tierras altas, interior), además de aportar probablemente el propio nombre de "Vascos", que en rigor no les correspondería, a esos territorios cantábricos y a sus habitantes, haciéndolo extensivo a quienes, en realidad, ni eran "vascones", ni lo era el país que habitaban.
Esta "vasconización" de los territorios de los Várdulos, Autrigones y Caristios es probable que se ralizara paulatinamente, más bien como una presión migratoria, que como conquista, aunque no se descarten algunos lógicos episodios de fuerza. Esto sería posible por la superior cultura, organización, poder económico y fuerza de los Vascones, sobre aquéllas tribus más primitivas, seguramente belicosas, pero sin duda muy poco pobladas y organizadas.
Es de suponer que Irún, ciudad abierta por excelencia, sufriría una importante ruina, decadencia y despoblación, durante las invasiones bárbaras. Incluso llegó a olvidarse su propio nombre originario, que puede haberse conservado en el actual nombre del río, o en el de algún enclave de la amplia region que antíguamente abarcaba (que podría ser el actual y cercano Oyarzun), substituyéndolo por la denominación genérica de "ciudad", como la llamarían popularmente en euskera antíguo: Irún o Iruña o Urruña, es decir "La Ciudad" ("Iri" o "Erri" actual), que tal debía de ser durante siglos, para los empobrecidos lugareños de los alrededores: Simplemente "la ciudad" por antonomasia.
Sería muy largo de enumerar los muy considerables avatares por los que atravesó la población, situada como está, en el mismo paso obligado entre el mundo ibérico y peninsular y el continente europeo.
Durante los oscuros períodos en los que se mezclan la baja antigüedad y la alta edad media, con la dominación desordenada, inculta y brutal de los invasores germánicos, afincados pronto en toda la Europa occidental, entre ellos los célebres godos, y los reinos visigodos, los romanizados vascones jamás pudieron soportar convivir en armonía con esos incivilizados germánicos brutales, rapaces y predadores, y se vivió un largo período de desórdenes, violencia, rapacidad y lucha.
Cayeron los godos y llegaron las hordas árabes, quienes en sus crónicas sobre la conquista de "Al Ándalus" recuerdan que llegaron hasta el país de los Vascones (Al-i-Guascunish), pueblo "del libro", (es decir, de la Biblia , o sea "civilizados", pues así consideraban los musulmanes, a cristianos y judíos, aunque no fueran islámicos). Cuentan que, en los límites de los vascones, encontrarona unos pueblos distintos, los "madchús", "paupérrimos y salvajes, que vivían como bestias y adoraban al fuego". Se referían sin duda a los restos de várdulos, autrigones y caristios, en el actual País Vasco, que vivían de froma primitiva en los bosques y fragosidades del "goierri", con sus ritos ancestrales y paganos, casi sin contacto exterior, y probablemente son ellos los que están en el origen de personajes legendarios tales como los "basajaun" o señores del bosque, los "gentiles", etc., de las leyendas y mitos vascos de nuestra época.
Al principio de este período, muchos vascones nuevamente tuvieron que emigrar, en sucesivas oleadas y en diversos asentamientos, hacia Aquitania, emigración ya iniciada durante la crisis de la civilización romana, de donde viene el origen de la Gascuña, de los Gascones y de los "vascos continentales" (el llamado "País Vasco" Francés). Siglos y generaciones después, muchos de ellos volverían a la península, llamados principalmente por los reyes de Navarra, algo menos por los castellanos y leoneses, para colonizar los territorios recuperados a los árabes, y fueron conocidos en Navarra popularmente como los "francos". Como anécdota curiosa, ese es el origen del apellido Franco, que pertenece al solar vasco-navarro (ver "El Solar Vasco Navarro", de García Carrafa).
A partir de aquí comienza la historia propiamente dicha y se pueden rastrear los orígenes de lo que sería el Reino de Navarra, que en realidad, no era sino el núcleo central pirenáico del antíguo territorio de los vascones. También se originaron entonces los reinos cristianos de Asturias y, mas tarde, Castilla cuyo territorio se iba ampliando a base de empujar a los árabes y repoblar las tierras con sus pobladores "cantábricos", es decir, de lo que son la actual Cantabria y el actual Pais Vasco, fundando ciudadelas y burgos y, en definitiva, creando con su propia descendencia al entonces futuro y hoy actual pueblo español, proceso que ha continuado sin cesar durante siglos hasta hoy mismo, como puede comprobarse fácilmente, con sólo consultar el muy alto porcentaje de apellidos vascos en listines telefónicos de cualquier ciudad española.
A este respecto, conviene notar que, como mínimo, apellidos tan españolísimos como García, Mendoza, Miura, etc. son del mas antiguo origen y raigambre vascos .
De la larguísima simbiosis entre el primitivo "euskera" y la universalidad y riqueza del latín, surgió el romance castellano, de cuyos primero balbuceos conjuntos parecen dar fe las conocidas "Glosas Emilianenses" del monasterio de San Millán, Rioja, ya en el siglo XI, territorio antíuguo de los vascones, pero no de los várdulos, autrigones o caristios.
Muy pronto estalló la rivalidad entre los reinos de Castilla y Navarra, con suerte varia, finalmente decantada hacia Castilla, pero con una constante histórica: Los antíguos vascones, los actuales navarros, contra los antíguos várdulos, autrigones y caristios, es decir los actuales "vascos", colonizadores y repobladores de Castilla y por tanto, siempre al lado de ésta, contra los navarros descendientes de los auténticos vascones.
Finalmente, como es sabido, el reino de Navarra se hundió en interminables y cruentas luchas internas, en torno a los partidos de los agramonteses (inclinados hacia Francia) y beamonteses (inclinados hacia Castilla), mientras que Castilla creció, se fortaleció y se impuso, y llegó a ser el núcleo refundador de la antígua Hispania romana, recreando una nación, España, nombre genérico de uso popular y recuperado de la antigüedad clásica, en la que de nuevo y desde entonces, se reúnen y hermanan los antíguos reinos, señoríos, territorios y pueblos ibéricos, incluyendo al viejo reino de Navarra.
Hay que entender esa lucha final entre las dos facciones de Navarra, apoyadas por Francia y Castilla respectivamente, como una lucha puramente dinástica y civil, en la que cada partido se entregó a uno u otro reino, resultando que toda Navarra había de acabar en manos de uno u otro, infaliblemente, dada la casi total inoperancia de una estructura orgánica subyacente.
A partir de entonces, la importancia de Irún vuelve poco a poco a renacer, pero esta vez no por el comercio, la industria o la minería, sino por su situación fronteriza, geoestratégica, entre las dos mas grandes naciones de Europa durante los siglos XV al XIX: España y Francia, sin olvidar un anterior período de casi doscientos años en que fué también fronteriza nada menos que con con el reino de Inglaterra, en posesión de la Aquitania. Llevando la anécdota al extremo, también fué unos pocos años frontera con la siniestra Alemania nazi, conquistadora de Francia hasta el mismo Bidasoa.
Tal situación histórica y fronteriza, de tal envergadura, es única en la historia del mundo occidental y quizá del mundo entero.
También, el "tira y afloja", la feroz pugna, entre la actual Guipúzcoa (antiguos várdulos), acérrimos partidarios de Castilla, y el reino de Navarra, (los auténticos vascones), ha tenido como consecuencia que el territorio del Bajo Bidasoa, históricamente vascón y navarro, haya caído finalmente en poder de Guipúzcoa, privando así a la vieja Vasconia de su única salida y comunicación natural y tradicional hacia Aquitania y hacia el mar.
A raíz de los sucesos de 1808, Irún fué reincorporado a Navarra, pero al terminar la "Francesada", pronto volvió a ser reclamado el teritorio por Guipúzcoa, obteniéndolo del abyecto Fernado VII (En 1939 hubo otro intento de volver a Navarra que, desgraciadamente, no prosperó).
A consecuencia de esta suituación fronteriza, la ciudad y su entorno ha sido lugar de numerosas batallas y escaramuzas, de célebres conferencias de paz y de alianza, de matrimonios reales entre las dinastías española y francesa, y lugar de paso, etapa y parada obligado de numerosísimas celebridades, viajeros, emigrados, refugiados, etc., de una u otra nación o de mucho mas allá.
Por aquí pasaron emperadores, reyes, y príncipes de España, Francia e Inglaterra, jefes militares, sabios y científicos, filósofos, escritores, poetas, prelados, artistas y personajillos de la política, y hasta espías, conspiradores e intrigantes, algunos muy célebres...
Todo ello imprime el carácter del irundarra, que es una estrambótica mezcla de cosmopolitismo, carácter cordial y abierto, emprendedor y viajero, a la vez que tremendamente apegado a las tradiciones y costumbres propias, lo que no le impide una camaleónica facilidad de adaptación a todo y a todos, y una especialísima capacidad de integración y "absorción" del forastero, y de la innovación y el progreso.
El irundarra no reconoce fronteras, quizá por haberlas vivido, sufrido, ignorado y violado cotidianamente desde tiempo inmemorial y en todas las generaciones. Las estrecheces políticas no le motivan ni le apetecen. Le motiva la amplitud, la apertura, la libertad de entrar y salir sin sufrir la carga de reglas diferenciadoras y particularistas.
Para el irundarra, lo que cuenta son las gentes, las personas, por encima de colores, etnias, banderas y lenguas.
Panorámica desde el monte de San Marcial |
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Peñas de Aya |
Vista hacia San Sebastián |
Hermita votiva de la Batalla de San Marcial |
Ayuntamiento |
Parroquia de Sta. María del Juncal |
Calle Mayor |
Plaza de España o "Del Ensanche" |
Plaza de José Ramón Aguirreche |
Luis Mariano |
Muralla en la calle del Juncal |
Canal de Dumboa |
Plaza de Erromes |
Calle de Prudencia Arbide |
Parque de la Sarjía |
Calle de Santiago |
Avernida de Navarra |
Mercadillo en la plaza de Urdanibia |
Alarde de Armas: 30 de Junio, San Marcial Escuadra de Hacheros (gastadores) |
Tamborrada y Banda |
El General |
El Estado Mayor |
Ayudante de Caballería |
Una compañía por la Calle Mayor |
Compañías por el Paseo de Colón |
Cantinera de Caballería |
Cantinera de Infantería |
Cantinera y capitán de Artillería |
Salvas de la artillería |
PARA SABER MAS SOBRE EL ALARDE DE ARMAS
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MARÍA ELENA ARIZMENDI, ALMA BIDASOTARRA
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